

Molino Doble La Calera
Alrededor del año 1800 el Presbítero Noble Canelas compró lo que fuera la “Estancia de La Calera” de los jesuitas hasta 1776.
Noble Canelas hizo construir un molino harinero cuyos restos podemos ver hoy en la esquina de la Ruta E-55 y calle Simón Bolívar.
Este molino era el típico molino hidráulico español, que aprovechaba la fuerza del agua para generar el movimiento rotatorio de ruedas con paletas. La estructura presenta claramente dos pisos o niveles. En el piso superior, que está sobre el nivel del suelo, se ve un recinto rectangular con techo abovedado hecho de ladrillos. En esta habitación se realizaba la molienda propiamente dicha, para lo cual se utilizaban dos ruedas macizas de piedra de alrededor de un metro de diámetro. Las ruedas se colocaban una encima de la otra separadas por un pequeño espacio que era regulable. Una de las ruedas, la superior, era fija, mientras que la inferior era móvil girando alrededor de su eje central. El grano se introducía por un orificio hecho en el centro de la rueda fija y era molido por el frotamiento de ambas molas al girar la rueda inferior.
En el piso inferior, bajo el nivel de piso, estaba una rueda de madera con paletas que giraba al golpear el agua en las mismas. Este movimiento era transmitido mediante un eje a la rueda de piedra móvil del piso superior. Hay indicios de que el Molino Viejo contaba con dos conjuntos de molienda en el interior del recinto techado, además de presentar posibles emplazamientos de conjuntos menores en la parte exterior.
La fuerza motriz la generaba una corriente de agua. Este molino tenía dos suministros de la misma. El primero y principal provenía de un canal cuya toma de agua estaba en lo que hoy llamamos “Las Bateas”. Este canal corría paralelo al cauce del río hasta la altura de la Capilla Vieja, donde ingresaba a un gran estanque que estaba donde hoy existe una estación de servicio. Parte de los restos de este canal pueden verse en la margen derecha del río aguas debajo de un conocido complejo turístico. Desde el estanque el agua ingresaba al molino mediante un canal cuyas paredes están aún hoy sobre la vereda de la calle Los Paraísos. Son visibles en sus flancos las hendiduras por las cuales se deslizaban las compuertas.
El agua así ingresaba al piso inferior del molino a través de dos aberturas en forma de arco, perfectamente observables hoy en día, y se dirigía hacia las dos ruedas de madera con paletas. El paso del agua originaba el movimiento de las ruedas quienes a su vez movían a las molas. La otra fuente de agua provenía de un arroyo que nacía en lo que hoy llamamos “Campito Bourdichón”. Este arroyo, que actualmente atraviesa barrio Stoecklin, conformaba un pequeño estanque en el espacio verde delimitado por las calles Simón Bolívar y Los Paraísos.
El Molino Viejo también es llamado “Molino Doble”, aunque se discute si la causa de esta denominación se debe a la doble maquinaria que había en su interior o la doble alimentación de agua. El funcionamiento del molino implicaba el trabajo de numerosas personas. Además del Jefe Molinero, quien dirigía el proceso directo de la molienda, estaban sus ayudantes inmediatos dentro del recinto. Afuera tenía que haber operarios que controlaran las compuertas para moderar el flujo del agua, además de contar con personal que mantuviera libre de obstrucciones los canales que abastecían los estanques.
Las ruedas de piedra se desgastaban rápidamente con el uso, había que retocarlas continuamente para que mantuviesen la superficie adecuada, por lo que era necesaria la presencia de picapedreros, que a su vez tallaban molas de repuesto.
El mantenimiento de las ruedas de madera requería de la mano de obra de carpinteros, y las partes metálicas de la maquinaria eran conservadas por herreros, lo que ocasionaba que en torno del funcionamiento del molino se congregaran muchos esfuerzos. Las tareas especializadas eran desempeñadas fundamentalmente por españoles, y las menos calificadas por criollos e indígenas.
Lo emplazamientos de ruedas menores y restos de canales en la zona de la Capilla Vieja indican la presencia de talleres en los que quizás se utilizaban otras máquinas hidráulicas. Teniendo en cuenta que en esa época los molinos eran tecnología de punta, nuestro Molino Viejo en asociación con sus similares cercanos, como eran el Molino de Torres en Villa Warcalde y con un molino cuyos restos apenas asoman del sueloen las cercanías del estadio Mario Alberto Kempes, constituyeran un gran núcleo de la actividad de la molienda, quizás el más importante de la provincia, siendo el Molino Viejo el más complejo de los tres.
El Molino Viejo estuvo en funcionamiento hasta cerca de 1850, cuando la aparición de las máquinas a vapor le dejaron obsoleto. Por fortuna, hoy tanto el Molino como La Capilla cuentan con una reja perimetral que los resguarda del vandalismo, quedando mucho por descubrir y estudiar en estos dos edificios que son los principales íconos de nuestra historia.


