Los Hornos fueron utilizados por los Jesuitas para sacar los materiales necesarios para la construcción de sus iglesias y estancias.
La Calera proveyó de cal, granito y mármol a la entonces creciente ciudad de Córdoba y sus alrededores.
Calera actor directo de la evolución industrial de la materia que fue en su tiempo la base de la infraestructura y social en la cual se pusieron en evidencia, esfuerzos y sacrificios que realizaron los industriales de la Cal y Piedra para resistir los embates de una competencia imparable de la Provincia de San Juan.
Los distintos Hornos de Cal se encuentran diseminados por casi toda la ciudad.
Desde Casa Bamba hasta Calera Central, El Serrano, Dumesnil, encontrándose lo más antiguo en la zona de La Ochoa (camino a Malagueño).

